3º ESO Comentario Imagen

La Dieta de WORMS

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Humanidad prehistórica en el MAN (1º ESO)

La Prehistoria es el periodo más largo y, con diferencia, el más desconocido de nuestro pasado. En este tiempo se produjo el 99,9% del desarrollo de la especie humana, frente al 0,1% de las etapas posteriores. En la planta baja del Museo Arqueológico Nacional (MAN) se recogen algunos de los hitos fundamentales en la evolución del género Homo, así como el desarrollo tecnológico que se asocia a cada una de las especies de homínidos. Este recorrido puede realizarse también a través de la visita virtual del museo.

La exposición arranca con algunos de los fósiles más significativos, que representan las primeras especies del género Homo, encontradas en diversos puntos del continente africano. Cuentan con una reproducción del esqueleto de Lucy, uno de los restos más completos hallados del Australopithecus afarensis; así como con otra del llamado Niño del lago Turkana, el esqueleto más completo conservado del Homo ergaster. 

Aunque algunos de los restos más antiguos hallados en Europa presentan 1,3 millones de años de antigüedad, se considera que este continente fue poblado de forma sistemática a lo largo del Pleistoceno Medio (600000 a 200000 a. C.). Europa está considerado como “territorio hostil”, dada la ausencia de alimento y las duras condiciones climáticas. Para sobrevivir, los clanes de homínidos tuvieron que desarrollar nuevas tecnologías (útiles de caza sobre todo) y avanzar en el control del fuego para soportar las bajas temperaturas.

En la parte dedicada al Paleolítico Inferior se destacan tres elementos:

  • Los avances tecnológicos, como los instrumentos tallados en piedra o madera.
  • La presencia de especies animales que conviven con los homínidos, especialmente en tiempos del Homo heidelbergensis, especie que llega a medir 1,75 metros de la que se han encontrado importantes restos en Atapuerca. En el MAN también se exponen huesos de gran tamaño pertenecientes a algunas especies de los extintos dinosaurios.
  • Desarrollo de herramientas líticas con diferentes características, que muestran la capacidad de los Homo de adaptarse a entornos variables (ríos, valles, montañas, etc.).

En el Paleolítico Medio y Superior, la exposición se centra en la especie Neanderthalensis o Neandertal, con una escultura en tamaño real de una mujer perteneciente a la misma. Los neandertales convivieron con los Homo sapiens, nuestros antepasados directos, y están relacionados con el desarrollo de la cultura musteriense (con puntas de sílex muy elaboradas, como las que se han encontrado en el Cerro de San Isidro).

Arte prehistórico en el MAN (1º ESO)

En el Museo Arqueológico Nacional (MAN) podemos realizar un recorrido por los principales ejemplos del arte prehistórico en la Península Ibérica. La muestra dedicada a la Prehistoria ocupa buena parte de la planta baja del museo, a la que también se puede acceder a través de la visita virtual. Vamos a detallar algunas de las etapas y piezas más significativas de este periodo tan amplio de la historia.

Vamos a organizar los contenidos conforme a las tres grandes etapas que hemos visto en la Prehistoria:

  • Paleolítico. Dentro de este periodo inicial vamos destacar dos aspectos:

Figuras de arte mobiliar, con formas de animales y motivos geométricos, principalmente fabricados en hueso y marfil (como las encontradas en el yacimiento del Jarama). Dentro de este arte que se puede desplazar, subrayamos la amplia colección de omoplatos decorados que se han hallado en cuevas como la del Castillo (Puente Viesgo, Cantabria), hoy en día conservadas en el museo.

Pertenecientes al Paleolítico Superior son las pinturas rupestres de la escuela franco-cantábrica. Aunque no se conserva ningún resto auténtico de esta pintura en el museo, este espacio ha contado, casi desde sus inicios, con una importante reproducción de la sala policroma de la Cueva de Altamira (Cantabria).

Esta “falsa cueva” se inauguró en el año 1964, pero ha ido modernizándose al mismo ritmo que el resto de espacios del museo.

 

  • Neolítico. Los restos de este periodo se refieren especialmente a nuevos útiles relacionados con las técnicas agrarias, como la Hoz de la Draga y otras herramientas fabricadas en marfil, hueso, madera o piedra. También se produce un avance en la fabricación de recipientes para el almacenamiento de víveres, como la cerámica o la cestería, que adquieren mayor desarrollo en épocas posteriores.

A finales del Neolítico y antes de la Edad del Bronce situamos un periodo conocido como Calcolítico. El MAN conserva restos importantes de este periodo, como los ídolos fabricados en diversos materiales (presentamos como ejemplo el ídolo de Extremadura) o ajuares funerarios bastante avanzados como el hallado en la Cueva de los Murciélagos (Córdoba), que incluye piezas decorativas, cestería, cerámica, etc.

  • Edad de los Metales, con especial mención a la Edad del Bronce, en la que se diferencian tres etapas:

Bronce Antiguo: destacamos culturas como la de los Millares y el Argar, así como el desarrollo de la cerámica campaniforme. Dentro de la cultura de los Millares señalamos los ajuares funerarios (con piezas como peines, ídolos, etc.). El Argar se caracteriza por los enterramientos bajo el propio hábitat, en los que también se incluyen objetos valiosos. Algunos de los yacimientos destacados de esta cultura son el Cerro de la Encina (Monachil, Granada) y la Hoya de Madrigueras (Granada). Entre los restos de cerámica campaniforme conservados en el museo, destacamos los del centro peninsular, como la colección de Ciempozuelos.

Bronce Medio: el MAN conserva algunos objetos de valor pertenecientes a este periodo, como la Diadema de Caravaca (Murcia) o la Espada de Guadalajara. Se piensa que estos objetos, en los que se muestra un trabajo del metal muy elaborado, pudieron representar elementos de poder o de prestigio social.

Bronce Final: en esta etapa, el foco cultural se traslada al suroeste peninsular. Subrayamos las ofrendas de metales que se realizaron en este periodo: piezas de bronce y armas que se lanzan al agua con un fin ritual, como las que se han localizado en la ría de Huelva. También resultan llamativas las estelas grabadas, como la Estela de Solana de Cabañas (Cáceres). Al final de la Edad del Bronce se producen los primeros contactos con los pueblos colonizadores, por lo que daríamos paso a la etapa conocida como Protohistoria.

Oriente Próximo y Egipto en el MAN (1º ESO)

 

En la segunda planta del Museo Arqueológico Nacional encontramos las salas dedicadas a las primeras civilizaciones de la Historia: Mesopotamia y Egipto. Podemos acceder a estos espacios a través de la visita virtual del museo. Vamos a explicar brevemente cuáles son los principales restos conservados de estas culturas antiguas.

Próximo Oriente o Mesopotamia

La colección del MAN conserva pocos restos de las culturas que habitaron en el Próximo Oriente, ya que en el pasado se organizaron pocas expediciones arqueológicas en esta zona. El interés hacia estas culturas del pasado ha ido creciendo en los últimos años. La exposición se centra en dos etapas dentro de la historia de Mesopotamia: sumeria y el imperio Persa. Como sabemos, el Próximo Oriente también ha sido conocido como el “Creciente fértil”, por ser la cuna de la agricultura y la ganadería, así como de otros avances que se produjeron desde el Neolítico. Asimismo, esta región ha sido punto de encuentro para distintas civilizaciones e imperios desde la Antigüedad (Persia, Alejandro Magno, Imperio Romano, etc.).

  • Dentro de la etapa sumeria, se destaca el nacimiento de las primeras ciudades-estado y la escritura en torno al 3500 a. C.. En el museo se conservan tablillas escritas y sellos cilíndricos que permitían reproducir un mensaje escrito en repetidas ocasiones. También podemos admirar útiles y figurillas de arcilla encontradas entre los restos de las ciudades sumerias.
  • En los dominios del Imperio persa (actual Irán) se han encontrado restos pertenecientes a diversas etapas. Destacamos los bronces hallados en la necrópolis de Luristán, expuestos en el museo, anteriores al esplendor del Imperio, bajo el gobierno de Darío o Ciro.

Egipto y Nubia

Las salas 33 a 35 de la segunda planta del museo recogen los principales restos de Egipto y Nubia. A través de la exposición, podemos conocer algunos de los aspectos fundamentales de la antigua cultura egipcia:

  • En la primera sala se presenta un recorrido por la Historia, la Geografía y la cronología con el río Nilo como protagonista. Esta parte incluye muestras de las embarcaciones en las que los exploradores fueron descubriendo los tesoros a través del río, fuente de vida y riqueza para el Antiguo Egipto.
  • Podemos conocer más a fondo cómo era la sociedad egipcia por medio de los objetos cotidianos, joyas, piezas cerámicas y tejidos que se exponen en el inicio de la muestra. Destacan las piezas cerámicas encontradas en el valle de Nubia, pertenecientes a distintos periodos.
  • Algunas estelas y figuras conservadas en el museo nos acercan a la religión del Antiguo Egipto, conociendo algunos nombres del amplio panteón de dioses. Cada ciudad tenía como protector un grupo de tres dioses, conocido como “triada”, formado por el dios principal, su diosa consorte y el hijo de ambos. A partir de la conquista de Alejandro Magno y en las etapas posteriores, los elementos de la religión egipcia se fusionaron con los de otras culturas, como la griega y la romana.
  • Destacamos el interés mostrado hacia el mundo funerario, que reúne todas las prácticas llevadas a cabo por los egipcios: técnicas para la preservación del cuerpo, momificación, recubrimiento de los cuerpos con mallas y sudarios y su posterior conservación en los ataúdes o “Cofres de vida”. Todos estos pasos que se muestran en la exposición eran necesarios para ayudar al difunto en su tránsito o viaje hacia el Más Allá. Los ataúdes estaban decorados de imágenes y textos mágicos, y podían ir acompañados de ricos ajuares funerarios, formados por vasos cerámicos, joyas, cajas o figurillas funerarias. Los principales restos conservados en el MAN pertenecen a la necrópolis de Saqqara, como el Ataúd de Taremetchenbastet (Dinastía XXVI, 664-529 a. C.).

El Templo de Debod (1ºESO)

Resulta curioso descubrir que, en el centro de Madrid capital, conservamos una huella significativa de la arquitectura egipcia; cultura que, por otro lado, nunca ha tenido presencia directa en nuestro territorio. A continuación, explicaremos con más detalle qué es el Templo de Debod y cuáles son los motivos de su conservación en nuestra ciudad.

La ciudad de Debod se encontraba en el sur de Egipto, en la frontera norte con una región que se denomina Baja Nubia. Ya en tiempos de la dinastía de los Ptolomeos (descendientes del Imperio de Alejandro Magno), hubo varias rebeliones en el sur contra el Ptolomeo IV, en el siglo II a. C.. Unos de los reyes que las protagonizaron, el rey Adijalamani de Meroe, mandó construir un templo dedicado a los dioses más importantes de la zona: Amón de Debod e Isis de Filé. En las escenas de las paredes del templo podían contemplarse escenas en las que el rey presentaba ofrendas a los dioses. Los sucesores de Ptolomeo sofocaron las rebeliones y se hicieron cargo de dar continuidad a la construcción del templo. Los últimos pilonos del conjunto pertenecen ya a la época de la conquista romana, ya que aparece el emperador Augusto en algunas de las últimas escenas.

Tras la caída de Egipto bajo el Imperio romano, la región de Nubia cayó en el olvido. Sus templos y tesoros fueron redescubiertos posteriormente con las expediciones organizadas por varias potencias europeas entre los siglos XVIII y XIX. En el año 1898 se empezó a construir una presa para la Primera Catarata del Nilo, muy cerca del lugar en el que se asentaba el Templo de Debod y otros santuarios de la región. Esto provocó que buena parte de los templos de Nubia quedaran sumergidos bajo las aguas. Por este motivo, el templo perdió buena parte del color que había conservado, y su apariencia actual es muy diferente de la que pudo tener en sus orígenes.

Entre 1907 y 1908 se organizaron las primeras campañas arqueológicas de salvamento. Más adelante, en el año 1954, el gobierno egipcio de Násser anuncia la construcción de una presa más grande, la famosa presa de Asuán, con la que se formaría un inmenso pantano en el valle de Nubia. Esta medida pone en alerta a los responsables de la UNESCO (Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura), que ponen en marcha la llamada Campaña de Salvamento de Nubia, haciendo un llamamiento internacional para que todos los países se impliquen y colaboren en el rescate de los templos. Había que desmontar las construcciones y trasladar las piezas fuera del valle que iba a quedar completamente sumergido. La construcción que despertaba mayor interés entre los arqueólogos e historiadores era el templo de Abu Simbel, auténtica joya de la arquitectura egipcia.

El Templo de Debod fue el primero en ser rescatado (en el verano de 1960) y sus restos fueron trasladados a la cercana isla de Elefantina. Aunque hubo varias inspecciones y excavaciones en la zona, no se pudieron recuperar todos los elementos que formaban parte del conjunto. España había dado respuesta al llamamiento de la UNESCO y había colaborado con medios económicos y científicos, por lo que en 1964, solicitó la donación del Templo de Debod. Ya se había pensado en que varios de los templos rescatados se regalarían a los países que más activamente habían participado en la campaña.

Por lo tanto, en el año 1969, las piezas del templo partieron en un barco carguero desde el puerto de Alejandría hasta Valencia. Una vez fueron trasladadas por tierra a Madrid, se decidió reubicarlas en el solar del antiguo Cuartel de la Montaña, ubicado en la histórica Montaña de Príncipe Pío. Es ahí donde aún hoy podemos admirar la belleza del Templo de Debod.

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Culturas previas a la romanización (1ºESO)

El periodo denominado como Protohistoria abarca desde los inicios de la Edad del Hierro hasta la conquista romana y el proceso de Romanización de la Península Ibérica. Casi un milenio de Historia (I milenio a.C.) en el que nuestro territorio asiste al desarrollo de diferentes civilizaciones.

Por una parte, la Prehistoria termina con la llegada de los fenicios y, posteriormente, de los griegos, a las costas del Levante peninsular. Estas culturas aportaron importantes novedades: la escritura, el desarrollo monetario, técnicas para el trabajo del metal (metalurgia) y todo tipo de intercambios comerciales. Por otra, encontramos diferentes pueblos, ya instalados en territorio peninsular, que se enriquecen económica, social y culturalmente de los intercambios establecidos con los colonizadores.

La muestra del Museo Arqueológico Nacional, que también cuenta con una visita virtual, se sitúa en la primera planta de su sede, y recoge los principales restos de cada una de estas culturas, así como las huellas o improntas que estas civilizaciones dejaron a partir de los intercambios comerciales con otros pobladores.

Empezamos mencionando las principales aportaciones y características de los pueblos colonizadores, cuyas colonias se ubican en el levante y sur peninsular:

  • Los fenicios adquieren especial reconocimiento por sus aportaciones técnicas y culturales: la propia escritura, el empleo del torno para la cerámica, el desarrollo de la orfebrería, así como el intercambio con productos novedosos venidos de Oriente.
  • Los cartaginenses destacan sobre todo en el ámbito funerario, con ricos ajuares hallados en las dos principales necrópolis de nuestro territorio: Puig de Molins (en Ibiza) y Villaricos (Almería). Aportaron también cultos  como el de la diosa fenicia Astarté, posteriormente llamada Tanit, protectora de los navegantes.

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A continuación, hacemos mención de los principales pobladores de la Península antes de la Romanización:

  • Pueblos célticos, de origen indoeuropeo: sus restos se caracterizan especialmente por el desarrollo de útiles agrarios y el trabajo del metal para la fabricación de armas.
  • Tartessos: cultura que entró en contacto con los griegos y especialmente los fenicios, que asimiló de forma especial el trabajo de los metales y avanzadas técnicas de orfebrería.
  • Cultura íbera: la más extensa y desarrollada de estas, que mantuvo un importante contacto con los pueblos colonizadores. Las abundantes muestras de cerámica y armas metálicas, dispersas por el territorio de la mitad sureste peninsular, dan testimonio de su extensión y amplia influencia. Destacamos sobre todo el desarrollo de la escultura, ligada a cultos avanzados, y también al ámbito funerario. Las tres principales piezas de la colección son evidencia de esta escultura íbera:

La Bicha de Balazote: figura mitológica que combina un cuerpo de toro con una cabeza humana.

La Dama de Baza: imagen femenina sedente, en cuyo interior se conservaban restos cremados de algún personaje principal.

La Dama de Elche: joya de la colección, cuyo contexto desconocemos, pero que se vincula a la deidades femeninas o sacerdotisas propias del culto íbero. También se ha querido relacionar con otras muestras escultóricas de civilizaciones anteriores, como las estatuas egipcias o el periodo arcaico de Grecia.

La competición en la Antigua Grecia (1ºESO)

Caixaforum ha llevado a sus diferentes sedes (entre ellas, la de Madrid) la exposición Agón: la competición en la Antigua GreciaSe trata de una muestra de piezas que gira en torno al concepto de la competición y la rivalidad, que se hacen presentes en distintos aspectos de la vida y la cultura griega. Esta exposición se abre con una imagen de Niké, diosa de la victoria, la que persiguieron los ciudadanos griegos en diversos ámbitos de su civilización.

“Los griegos aspiraban a alcanzar la excelencia mediante el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu, por un lado, mediante el deporte y, por el otro, a través de la filosofía, las artes y las ciencias”.

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Detallamos ahora los tres ámbitos principales en los que podemos hallar este carácter competitivo:

  • El deporte, representado por los Juegos Panhelénicos que se celebraban en Olimpia, Delfos, Istmia y Nemea, que atraían a los mejores atletas de las diferentes polis. Los ganadores eran considerados héroes y podían conseguir grandes premios, ya fueran materiales o a nivel de fama y prestigio social. Las principales disciplinas se agrupaban en el llamado Pentatlon: lanzamiento de disco, de jabalina, salto de longitud, carreras a pie y lucha. Algunas de las piezas más destacadas son los vasos cerámicos que representan las carreras a pie o las competiciones de cuádrigas (carros tirados por caballos); así como una versión romana de la famosa escultura de Policleto conocida como Diadúmeno, atleta vencedor que se coloca la cinta de la victoria. Conservamos otra versión de esta misma escultura en el Museo del Prado.
  • Los certámenes teatrales y musicales, en los que los poetas griegos compiten igualmente por la fama y el reconocimiento social que conlleva la victoria. En este apartado encontramos un relieve en el que aparecen los dos géneros teatrales de la Grecia clásica: la comedia y la tragedia. También se muestran representaciones de los grandes autores teatrales, como Eurípides, o escenas de algunas de las obras que crearon, como la tragedia Ifigenia. 
  • Finalmente, otro de los grandes ámbitos en los que se manifiesta de forma clara la rivalidad es la guerra. En este espacio se incluyen escenas de lucha o combate, tanto históricas como míticas (es el caso del relieve que representa la batalla entre los griegos y las amazonas, perteneciente al Mausoleo de Halicarnaso). La Guerra de Troya, relatada por Homero en su Iliada, alcanza un especial protagonismo, con vasos cerámicos en los que aparecen distintos personajes, como Aquiles, Ayax, Menelao o Helena.

La Antigua Grecia en el MAN (1º ESO)

Aunque la civilización griega apenas tuvo presencia en buena parte de la Península Ibérica (reduciéndose esta a las colonias instaladas en el levante peninsular), el Museo Arqueológico Nacional conserva una importante muestra de objetos pertenecientes a esta gran civilización de la Antigüedad. Aparte de recomendar la visita a este espacio cultural, proponemos acceder a la visita virtual del museo, para acceder a las imágenes de las salas dedicadas a la Antigua Grecia (situadas en la planta 2).

Entre los objetos conservados de este periodo, destaca la amplia colección de vasos cerámicos, a través de los cuales podemos conocer distintos aspectos de la vida, la política, la sociedad y la cultura griegas. Esta exposición queda organizada en cuatro grandes bloques:

  • La polis o ciudad: contiene imágenes relativa a la vida pública de las ciudades, en las que aparecen representados fundamentalmente los ciudadanos. Este apartado contempla la actividad en el ágora o plaza pública, la guerra, las competiciones deportivas o las representaciones teatrales.
  • El oikos u hogar: referido especialmente a la vida doméstica y el papel secundario que tenía la mujer en la sociedad griega. Las mujeres suelen aparecer en ambientes de intimidad, retiradas en los espacios reservados de la vivienda.
  • Thanatos o la muerte: se subraya la importancia del mundo de ultratumba y el papel que juega la cerámica en los ritos funerarios (piezas que contenían perfumes y ungüentos, decoradas con escenas mitológicas).
  • Mithos o la religión: se centra en las imágenes de los dioses y héroes, protagonistas de la visión del mundo propia de la cultura griega. Destacan especialmente las imágenes de Dionisos, dios de la vegetación y el vino (empleado en ritos y libaciones), y de Heracles, uno de los héroes más importantes de la mitología griega.

Mencionamos ahora alguna de las piezas más destacadas de la colección del MAN:

  • Copa de Aisón (420 a. C.), en la que se representa una escena de Teseo y el minotauro. El héroe griego se muestra como un ejemplo para los jóvenes atenienses de la época clásica.
  • Lécito con una escena de gineceo (440 a. C.). Pieza cerámica empleada para los perfumes en ritos funerarios, pero que muestra una escena íntima de la mujer que se prepara para el baño.
  • “Ánfora bilingüe” (530 a. C.), denominada así porque mezcla los dos estilos propios de la pintura en la cerámica griega: figuras negras y figuras rojas. Se representan una escena mitológica en cada frente, con los dioses Dionisos y Apolo como protagonistas.